18 diciembre 2007

CANTO A LA IMAGEN que se va de la arena, de los Indios de Nuevo México.

Para que yo me cure,
el hechicero pintó,
en el desierto, tu imagen:

tus ojos son de arena dorada,
de arena roja es ahora tu boca,
de arena azul son tus cabellos,
y mis lágrimas son de arena blanca.

Todo el día pintó.
Crecías como diosa
sobre la inmensidad de la tela amarilla.

El viento de la noche dispersará tu sombra
y los colores de tu sombra.

Según la ley antigua, nada me quedará.
Nada, a no ser el resto de mis lágrimas,
las arenas de plata.