Para que yo me cure, el hechicero pintó,
en el desierto, tu imagen:
tus ojos son de arena dorada,
de arena roja es ahora tu boca,
de arena azul son tus cabellos,
y mis lágrimas son de arena blanca.
de arena roja es ahora tu boca,
de arena azul son tus cabellos,
y mis lágrimas son de arena blanca.
Todo el día pintó.
Crecías como diosa
sobre la inmensidad de la tela amarilla.
Crecías como diosa
sobre la inmensidad de la tela amarilla.
El viento de la noche dispersará tu sombra
y los colores de tu sombra.
y los colores de tu sombra.
Según la ley antigua, nada me quedará.
Nada, a no ser el resto de mis lágrimas,
las arenas de plata.
Nada, a no ser el resto de mis lágrimas,
las arenas de plata.