03 octubre 2011

Cerra y vamos: una carta de amor















Señorita: Usted y yo nunca fuimos presentados, pero tengo la esperanza de que me conozca de vista. Voy a darle un dato: yo soy ese tipo despeinado, de corbata moñita y saco a cuadros, que sube todos los días frente a Villa Dolores en el 141 que usted ya ha tomado en Rivera y Propios. ¿Me reconoce ahora?. Como quizá se haya dado cuenta, hace cuatro años que la vengo mirando. Primero con envidia porque usted venía sentada y yo en cambio casi a upa de ese señor panzudo que sube en mi misma parada y que me va tosiendo en el pescuezo hasta Dieciocho y Yaguarón.

Después con curiosidad, porque, claro, usted no es como las otras: es bastante más gorda. Y por último con creciente interés porque creo modestamente que usted puede ser mi solución y yo la suya. Paso a explicarme:

Antes que nada, voy a pedirle encarecidamente que no se ofenda, porque así no vale. Voy a expresarme con franqueza y chau. Usted no necesita que le aclare que no soy lo que se dice un churro, así como yo no necesito que Ud me diga que no es Miss Universo. Los dos sabemos lo que somos ¿verdad?¡Fenómeno!. Así quería empezar.

Bueno, no se preocupe por eso. Si bien yo llevo la ventaja de que existe un refrán que dice “ el hombre es como el oso, cuanto más feo más hermoso” y usted en cambio la desventaja de otro, aún no oficializado, que inventó mi sobrino: “ la mujer gorda en la boda, generalmente incomoda”, fíjese sin embargo que mi cara de pollo mojado hubiera sido un fracaso en cualquier época y en cambio su rolliza manera de existir hubiera podido tener en otros tiempos un considerable prestigio.

 Pero hoy en día el mundo está regido por factores económicos, y la belleza también. Cualquier flaca perchenta se viste con menos plata que usted, y en ésta, créame, la razón de que los hombres las prefieran, claro que también el cine tiene su influencia, ya que Hollywood ha gustado siempre de las flacas, pero ahora, con la pantalla ancha, quizá llegue una oportunidad para sus colegas.

Si le voy a ser recontrafranco, le confesaré que a mí también me gustan más las delgaditas; tienen no sé qué cosa viboresca y fatigosa que a uno le pone de buen humor y en primavera lo hace relinchar. Pero, ya que estamos en tren de confidencias, le diré que las flacas me largan al medio, no les caigo bien ¿sabe? ¿Recuerda ésa peinada a lo Autrey Hepburn que sube en Boulevard, que los muchachos del ómnibus le dicen “Nacional” porque adelante no tiene nada? Bueno, a ésa le quise hablar a la altura de Sarandí y Zabala y allí mismo me encajó un codazo en el hígado que no lo arreglo con ningún colagogo. Yo sé que usted tiene un problema por el estilo: es evidente que le gustan los morochos de ojos verdes. Digo que es evidente, porque he observado con cierto detenimiento las babosas miradas de ternero mamón que usted le consagra a cierto individuo con esas características que sube frente al David. Ahora bien, él no le habrá dado ningún codazo pero yo tengo registrado que la única vez que se dio cuenta de que usted le consagraba su respetable interés, el tipo se encogió de hombros e hizo con las manos el clásico gesto de ula Marula. De modo que su situación y la mía son casi gemelas.

Dicen que el que la sigue la consigue, pero usted y yo la hemos seguido y no la hemos
conseguido. Así que he llegado a la conclusión de que quizá usted me convenga y viceversa. ¿No le tiene miedo a una vejez solitaria? ¿No siente pánico cuando se imagina una vejez solitaria? No le ofrezco una vasta cultura pero sí una atenta lectura de Selecciones, que hoy en día sustituye a aquella con apreciable ventaja.

Poseo además especiales conocimiento en filatelia (que es mi hobby) y en el caso de que a usted le interese ese rubro, le prometo que tendremos al respecto amenísimas conversaciones. ¿Y usted qué me ofrece, además de sus kilos, que estimo en lo que valen? Me gustaría tanto saber algo de su vida interior, de sus aspiraciones. He observado que le gusta leer los suplementos femeninos, de modo que en el aspecto de su inquietud espiritual, estoy tranquilo. Pero ¿qué más? ¿Juega a la quiniela, le agrada la fainá, le gusta Olinda Bozán? No sé por qué, pero tengo la impresión de que vamos a congeniar admirablemente. Esta carta se la dejo al guarda para que se la entregue. Si su respuesta es afirmativa, traiga puestos mañana esos clips con frutillas que le quedan tan monos. Mientras tanto, besa sus guantes su respetuoso admirador.

 Mario Benedetti

7 abrazos:

Rochitas dijo...

ESA FOTIS DEL MAESTRO ME PARTE...
VOLVERE A LEER CON MAS TIME ;)

manuel marques dijo...

Todas as cartas de amor
são ridículas.
Não seriam cartas de amor
se não fossem ridículas.
Também escrevi, no meu tempo,
cartas de amor como as outras,
ridículas.
As cartas de amor, se há amor,
têm de ser ridículas .
Quem me dera o tempo,
em que eu escrevia
sem dar por isso, cartas de amor ,
ridículas.
Afinal,só as criaturas
que nunca escreveram Cartas de amor
É que são ridículas…

Fernando Pessoa

Beijo.

El Santi dijo...

Impresionante Don Mario.
Ese humor tierno es lo que más me gusta de él.

Y qué maravilla el poema de Pessoa que puso Manuel.

Pido permiso para linkear este posteo en Face.
Besos

Lucía.uy dijo...

Rochitas

ohhhhhohhhhhhhhh vuelveeeeeeeee! jeje

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Manuel

Pessoa es a Benedetti como Benedetti es a Pessoa: increìbles!como dice Santi, humor tierno.

beijos Manuel!

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Santi

Santi! Hola! largaste la toalla en el blog? te voy a dar! tanto face to face!......dale che, no tenés que pedir permiso ta?

un abrazo Santiago

Anonima Veneciana dijo...

Gurisa. Siempre que veo esta foto la amo y la figura de Benedetti se me hace tan familiar como su texto. El trapito rojo ya no está. Pero hay otra obra maravillosa que ya está siendo paseada por muchos lados , lo mismo que en la tele. Momento de replanteos y de hacer lo que amo ...... El pais está lindo y trato de vivir este momento histórico que pasamos. La extraño botija y se que nos veremos pronto !!! El Universo me lo dice !!!! Todo mi amor de acá allá.... y nos vamos en carnaval a bailar ????? jjajaj
Te espero
Vene

Rochitas dijo...

Aquí estoy, ya pasé a leerla y no le dejé el reporte respectivo :P
El tuvo la capacidad de llegar a todos, con un discurso nada grandilocuente, y lleno de sentimientos comunes a la mayoría de los hombres.
Sigo aplaudiendo "La borra del cafe", mi favorito.

Beatriz Barrios dijo...

ÉL es mi hombre favorito.
Tuvo la capacidad de enamorar a muchas mujeres, sin proponérselo.
Así es que con la gorda del ómnibus no terminó y sí con una flaca que tenía en común los clips con frutillas (caravanas que en esa época estaban de moda). Flaca que usaba esos clips, como su prima y la gorda del ómnibus.
Se quedó con la más flaca (que junto a la otra- su prima), las dos eran mis tías.
En esa época, la familia se portó muy mal y los hicieron a un lado a los dos. Toda la familia pretendía que se quedara con la prima (Coca) y así se perdió todo. Tanto se perdió, que unos días antes de morir mi Madre, me confesó todo.
Yo, creída que Mami no se iba a ir, le dije, tenemos que ir, darle nuestros respetos, admiración , perdón y explicarle que todo eso lo había hecho la "generación" anterior.
Estábamos dispuestas (sobre todo yo), a ir a hacer lo que correspondía...pero mamá se me fue y yo sola no me atreví a ir a pedir perdón por toda una familia.
Nunca lo tuvieron en cuenta como escritor. Aún no entiendo (o sí entiendo), qué tenía el tío Mario, que había armado semejante despelote en la familia.
Eso es cosa de GRANDES, y él lo era. Simple, sencillo y gigante.