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07 mayo 2012

Infinito
















Foto Street Art by ICY and SOT (Iran)


No existe el infinito:
el infinito es la sorpresa de los límites.
Alguien constata su impotencia
y luego la prolonga más allá de la imagen, en la idea,
y nace el infinito.
El infinito es el dolor
de la razón que asalta nuestro cuerpo.
No existe el infinito, pero sí el instante:
abierto, atemporal, intenso, dilatado, sólido;
en él un gesto se hace eterno.
Un gesto es un trayecto y una trayectoria,
un estuario, un delta de cuerpos que confluyen,
más que trayecto un punto, un estallido,
un gesto no es inicio ni término de nada,
no hay voluntad en el gesto, sino impacto;
un gesto no se hace: acontece.
Y cuando algo acontece no hay escapatoria:
toda mirada tiene lugar en el destello,
toda voz es un signo, toda palabra forma
parte del mismo texto.


Chantal Maillard   De "Matar a Platón" 2004

10 enero 2011

Porque me duele si me quedo pero me muero si me voy
















Tengo tan poco tiempo y tanto amor,

tanta necesidad amontonada,
tan pocos ojos para tanta flor,
tanto preparativo para nada.

Dìas inútiles me han puesto avara
del privilegio de tu compañía
y cuando algún motivo nos separa
es como darle cuerda a la agonía.

¿Para qué vamos a desperdiciar
entre la oscuridad, entre la gente,
tantas intimidades sin usar
como tenemos, tanta luz urgente?

La vida rigorea y multiplica
recíproca abundancia en tiempo escaso.
No te imaginas lo que significa
estar enamorada con atraso.

Somos gremio de zombis que no sabe
estar sino en rebaño distraído.
Si uno en su duración apenas cabe,
por qué precipitarse en el olvido.

Todo enajenamiento es agresión,
y en defensa legítima te mando
a diferir esta disipación
para mañana, para no sé cuando.


Rechazando una invitación a ir al cine
o participar en cualquier otra actividad mundana.
Ma.Elena Walsh


26 agosto 2010

bien podría llamarse Nostalgia , Ya No, o Es lo que hay















No deberías volver jamás a nada, a nadie,
pues toda historia interrumpida
tan sólo sobrevive
para vengarse en la ilusión, clavarle
su cuchillo desesperado,
morir asesinando.

Sabés que la dicha es como un criminal
que seduce a su víctima
que la reclama con atroz dulzura
mientras esconde la mano homicida.


Sabés que volverás, que estás condenado
a regresar, humilde, donde fuiste feliz.


Sabés que volverás
porque la dicha consistió en marcarte
con la nostalgia, convertirte
la vida en cicatriz;
y si sos leal, girarás errabundo
alrededor del desastre entrañable
como gira un perro ante la tumba
de su dueño... su dueño... su dueño...

Félix Grande “donde fuiste feliz alguna vez”